Poemario
MAÑANA DE HIELO
La tarde se hizo fría,
se hizo luna
se hundió en el hielo.
La escarcha tocó de
madrugada.
El invierno arranca,
destroza
se vuelve nieve,
niebla.
El hielo juega con el
viento
como hombres olvidados
en la pampa
y convertido en
cristal
adoba calles, todo a
su paso
El sol se maquilla en
un espejo de asfalto.
Es un canto de niños
es un adiós no
esperado
nadie conforme.
Ni padres, ni madres,
ni amigos
todos son un trozo de
escarcha.
DEL RECUERDO
En un montón de nieve
una niña quema sus
manos
juega con los copos
Sopla el hielo como
una sopa humeante
como un té que se
enfría
Una mujer la mira
desde su ventana
Abrigada en recuerdos,
cubierta de nostalgias
¡tan desabrigada esta
niñita!
¡ay que se cae la niña!
sacude sus harapos
los mismos de su
infancia
El frío quema, no se
olvida.
ZAPATOS ROTOS
La frescura de un
otoño obstinado
cristaliza el dolor de
sus huesos.
Sus pies ya no
resisten la belleza
de la escarcha vestida
de barro y seda
Cómo lastima si no
lleva zapatos
Errante
Arrastra en sacos su
mirada
busca un calzado para
vestir
busca un calzado para
no llorar
Sus dedos arden
Son llagas de vapor
Son uñas que lloran
Recoge de un basurero
entre sobras y tarros
conserveros
el desprecio de un
humano
A un cielo gris da las
gracias
ha cogido unos zapatos
rotos
más helados que su
alma vaga
sucia y atorrante
más helados que sus
pies enmohecidos.
AVECITA DE MI COSTA
No hay canto que
exprese
lo que un ave siente
cuando desde el cielo mira
el abandono de esta
costa
Así olvida amores, recuerda
sabores
mutila temores
vuela tan alto y por
doquier
desde los hielos hasta
el sol
que no le importa cuál
sea su destino.
Ensueños de un litoral,
Danza en otras aguas.
Sus alas se agitan
como vulgo en revuelta
y van a toda prisa, a
todo vuelo
huyendo de su
conciencia
saltando sobre rejas
de una esclavitud terrestre
volando en libertad
Y cuando el tiempo
acabe
en el gorjeo lapidario
de mis aves
no habrá animita que
le llore
ni perro que muerda
sus entrañas
porque de errante y
libre
perecerá en el vuelo
olvidado.
Acalladas por el grito
de las olas
aplacadas por la
espuma
sal y mar beberán los
restos de su cuerpo emplumado
y se perderá entre los
crustáceos y las huellas de la arena.
AMORES PATAGONES
MARINERO CLANDESTINO
Llévame en tu barco de papel
Embárcate en mis sueños
donde te llaman
Marinero de aguas perdidas
de mares diáfanos.
Desde Chacabuco hasta Tortel
Desde Melinka hasta las penas
Marinero que naufragas en el fondo de una ilusión.
Anúdame a tu regazo desnudo
Que suelten el ancla
quiero detenerme en tu mar.
Mañana llévame a otras islas
Donde este amor no sea secreto.
Saquemos los remos
Acércate a mí
Arrástrame a tus aires
Y que los choques de tu barcaza no rompan mis olas
Llévame en tu timón
Voltéame una y otra vez,
Marinero falaz
Que no importa si naufrago en tus ojos
No me sueltes en la corriente de esta noche vertiginosa.
Arrópame en tus aguas
Que tu brisa reposa en mi cuerpo, capitán.
Te esfumas en la niebla
como sirena me engañas desde las rocas
te veo, desapareces
escucho tu canto, enloquezco,
marinero perdido.
¿Dónde estás?
Mis deseos te buscan, te encuentran
Allí me atas.
Solo quiero tus besos de luna llena
Eres el amo de las corrientes,
Marinero traicionero.
Ven y cúbreme con tu abrigo de teniente
Que el sereno oxida mi cuerpo, marinero clandestino
En la noche nuestra
En la noche sur
En la noche de mis sueños.
CABECITA
LOCA
Llamé tu nombre en esta noche desnuda
Asomas tu cuerpo en la memoria desgarrante
Mi almohada no comprende por qué te
marchaste
Ausencia que resopla como viento de las
montañas.
Pero fuiste pasajero, peregrino, como el
arte que llevas en tu piel
Con el que encuentras cada conquista que
se remece con tus roces
Con tus manos, con tu pecho vivo
Con tu sangre ardiente.
Como la ardiente llama que despertaste
en esta leña húmeda
Que llenaba la tarde de humos oscuros
Sacaste los trozos de astilla y los
prendiste,
Patagoncito de ojitos tristes,
Con tu menudo bigote y tus besos con
sabor a verano
Fuiste el clímax que se contempla en tu
misma obra
el mayor recuerdo
Actor de tu propia lascivia.
Cómo pensar en otro si llegaste en esta
inmensa soledad
Me acariciaste como en una escena de
amor. Y te creí
Cómo arrancarte de mi pensar si
reviviste lo muerto
como nadie lo hizo
Pero te fuiste a los brazos de otro
Me lo dijiste
Me humillaste
Cerraste la puerta y cambiaste de
cuadro, pero no terminaste el acto
Como servilleta que se usa, no se vuelve
a posar en tus labios para secar tu boca.
Me arrojaste al papelero del olvido
Continuaste los pasos sobre las tablas
de tu vida loca, seductora
posando en fotos el cuerpo desnudo que
promociona tu estreno.
Me dejaste como el espectador que sigue
aplaudiendo parado desde una butaca
Que quiere más
La función terminó
Y Sigo aplaudiendo
Una nueva obra espero
que me haga ver tus ojos tristes
iluminados por mi rostro
el que te miraba cuando dormías sobre
mis brazos desnudos
Y tocaba tu cabecita soñadora para
calmar tus ronquidos.
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